Lo mismo, a mano, todos los días.
Pedidos cargados dos veces, planillas que se copian a otra planilla, datos que pasan de un sistema a otro. Eso se automatiza con IA.
Vamos a tu empresa, vemos cómo se trabaja puesto por puesto y detectamos las tareas repetitivas que se pueden automatizar con IA. Después medimos la productividad de cada puesto, antes y después.
El pulso de tu empresa, medido.
Punto de partida
Muchas veces nadie sabe cuánto tarda de verdad cortar una pieza, armar un pedido o cargar una factura, hasta que un sistema empieza a registrarlo. Por eso, cuando algo no se mide, lo primero que hacemos es empezar a medirlo.
Pasamos tiempo en cada puesto y hablamos con quien hace el trabajo. Vemos cómo se trabaja de verdad, no cómo dice el manual.
Registramos cada tarea, cuánto tarda y cuántas veces se repite, y medimos la productividad de cada puesto y de cada persona.
Te llevásEl mapa de tareas repetitivas y qué conviene automatizar primero.
Arrancamos por lo que más tiempo o material se lleva, con IA conectada a los sistemas que ya usás. Primero, un piloto chico.
Te llevásUna mejora funcionando en tu operación.
Un tablero muestra la productividad antes y después, por puesto y por persona, todos los meses. Lo que no rinde, se ajusta.
Te llevásNúmeros reales para decidir qué sigue.
Pedidos cargados dos veces, planillas que se copian a otra planilla, datos que pasan de un sistema a otro. Eso se automatiza con IA.
Recortes, materia prima vencida, piezas falladas, mercadería que no rota. Lo medimos y usamos IA para planificar mejor y aprovechar lo que ya tenés.
Los datos están dispersos o no existen. Dejamos un tablero de productividad que se actualiza solo, por puesto y por persona.
En toda empresa que produce algo, algo se pierde: recortes de tela, chapa o madera, materia prima que vence, piezas falladas. Casi nunca se sabe cuánto.
Registramos qué entra, qué sale y qué sobra. Con esos datos, la IA propone cómo planificar para aprovechar mejor: qué usar primero, cómo cortar, qué se puede reutilizar.
Un tablero muestra, mes a mes, cuánto se produce, cuánto se recupera y cuánto se pierde.
Por ejemplo: en una empresa que corta material a medida, la IA elige de qué pieza nueva o de qué sobrante sacar cada pedido para desperdiciar lo mínimo. La misma lógica sirve para cualquier material.
Tenemos experiencia comprobable en distintas industrias. Te mostramos los casos en la reunión o cuando vamos a tu empresa.
Observamos el trabajo en cada puesto, registramos tareas y tiempos, y lo cruzamos con lo que ya guardan tus sistemas. El equipo sabe qué medimos y para qué.
No. Trabajamos con lo que haya: sistema de gestión, planillas, papel o nada.
No, si no querés. Cuando hace falta, usamos modelos abiertos que corren en un servidor dedicado y tus datos no salen de ahí.
o escribinos a [email protected]